Reivindicación de la Identidad Castellana de Madrid

Castilla: 25 años.

Uno de los mayores placeres que uno puede tener en la vida es conocer su propia tierra. Máxime para un madrileño que vive inmerso en el “cosmopaletismo” que nos vende esta autonomía de opereta patrocinada por Cervezas Mahou y sus estrellas, y presidida por esa genial manipuladora de masas que es Esperanza Aguirre.

Lo cierto es que necesitaba alejarme de la masa para relajarme y casi lo he conseguido durante unas horas. Me fui cabreado y vuelvo más tranquilo pero con cierta inevitable acidez. El destino esta vez era la preciosa Tierra de Campos. Desde Villanueva de San Mancio como base, me estuve moviendo por diversas localidades vallisoletanas como Wamba, Irueña, Torrelobatón, Medina de Rioseco, Belmonte de Campos… En todas partes me he encontrado con la amabilidad de sus gentes, con mares de trigo que en Madrid casi nadie conoce, iglesias de fachada austera pero deslumbrantes por su belleza interior, con castillos que son la firma de un pueblo antaño orgulloso y rebelde, con su gastronomía deliciosa y sobre todo con esa calma que necesitaba y que tanto echaba de menos.

En Torrelobatón hice una de las paradas más largas para poder ver la exposición sobre el Movimiento Comunero que la Fundación Villalar tiene allí. Poco que objetar, salvo que dicha fundación utilice esta importante parte de la Historia Castellana para intentar crear un sentimiento regional en esa Comunidad Autónoma mezclada, donde ya no puede distinguirse a día de hoy ni a Castilla ni a León. Es triste ver como esta tierra perdió aquella oportunidad en 1521. Pero aun peor como ha ido perdiendo sucesivas oportunidades en la Historia por culpa de un pueblo ignorante y provinciano que nunca ha sabido diferenciar entre la lealtad y la sumisión y por unas castas políticas que solo han mirado en su propio beneficio. De aquellos barros vienen estos lodos.

Pero la acidez no me la ha producido la Historia de Castilla sino su presente. No hay pueblo por el que haya pasado en el que no me haya encontrado cientos de casas caídas, tierras de cultivo abandonadas, rastrillos y maquinaria agrícola oxidados en medio del campo, palacetes derruidos, castillos e iglesias convertidos en montones de polvo, fábricas de harina vacías y cementerios cubiertos por la vegetación y que llevan años sin que nadie los visite. De hecho en Villanueva de San Mancio no viven regularmente más de 70 personas. Dentro de poco será un desierto como ya lo es buena parte de nuestra geografía.

Pero aun habría de encontrarme cosas mucho peores. Una fiesta en  Wamba (pueblo que toma su nombre del gran rey visigodo que fuera coronado en esa localidad) a donde algunas mujeres se dirigían vestidas de flamencas. No sé, son cosas que quizás pudiera esperarme en Madrid, Toledo o en Ciudad Real, pero no en plena Castilla La Vieja. Intenté tomármelo como una mera anécdota sin importancia. Pero es que también me he topado con cartéles de fiestas rocieras en Tordesillas. La vieja Tordesillas donde muriera la última reina castellana. Cualquiera de esos carteles hubieran servido de epitafio en la tumba de Juana I como símbolo de la muerte de todo un pueblo y de toda una cultura.

25 años. Eso es lo que le queda de vida a nuestra tierra y quizá esté siendo muy generoso. Castilla se muere no solo por el abandono humano e institucional, sino por una brutal contaminación cultural tolerada cuando no inspirada por los propios poderes públicos autonómicos y municipales. Poderes públicos que emanan de la voluntad de un pueblo indolente, que ha sufrido como el resto del país un deliverado proceso de imbecilización notable. Y siento ser así de duro con mis propios paisanos, pero es como lo siento.

Ardua labor tenemos los castellanistas sin duda y nuestro peor enemigo es el conformismo. Solo hay que mirar las edades de los que militan en organizaciones políticas y culturales castellanas para que uno empiece a alarmarse. Porque lo cierto es que no está habiendo un relevo generacional. Castilla se muere de vieja y el castellanismo envejece con ella.

Necesitamos que nuestro mensaje llegue a los partidos estatales y a toda la sociedad. Pero sobre todo a los jóvenes. Esa juventud sedienta de identidad y que muchas veces se siente acomplejada ante compatriotas de otras zonas de España, para los que no es obstáculo amar y defender a su tierra a la par que sentirse españoles. Enfrente tenemos al monstruo. A esa burguesía centralista que en su día decidió borrar a Castilla de la mente de los propios castellanos para defender sus propios privilegios de clase. Y también a esas otras que han sacado buen provecho de la decadencia castellana. Ya no habrá más oportunidades. Si los castellanistas perdemos esta batalla, Castilla con toda su Cultura e Historia milenaria pasará a formar parte del silencioso frío de los museos arqueológicos o será un mero souvenir en la piscina de un millonario. Y no habrán 25 años más.

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4 comentarios

  1. >>nuestro peor enemigo es el conformismo.

    exactamente

    >>Solo hay que mirar las edades de los que militan en organizaciones políticas y culturales castellanas
    jejej, gracias por la parte que me toca 😉

    ya ne serio: los que tenemos una edad lo que tenemos que hacer es sembrar para la siguiente generacion. en ello andamos

    junio 13, 2012 en 9:56 pm

  2. José Manuel Sanz

    La verdad es que tu entrada es estremecedora. Y no te falta razón, aunque creo que sólo en parte. Este hundimiento progresivo de Castilla no es ni mucho menos general ni global. Solo ocurre en Castilla la Vieja y en las zonas más aisladas de Guadalajara y Cuenca. Sin embargo, en Cantabria, La Rioja, Madrid, Toledo, Ciudad Real, Albacete y buena parte de Guadalajara y Cuenca el pulso sigue latiendo. En el medio rural de Guadalajara (hablo de lo que conozco) hay un movimiento palpable y ya innegable de retorno de jóvenes a los pueblos, todo lo minoritario que se quiera, pero que está ahí, y va en aumento.

    Mientras hay población hay motivos para luchar. En Castilla la Vieja tienen un problema tremendo: en un extremo, Valladolid, atractora de población por ser el centro más grande. Por los costados: Santander, País Vasco, Logroño, Zaragoza y la gran Madrid, todos ellos atractores de población de las provincias limítrofes. El futuro demográfico de la parte castellana de la actual autonomía de CyL es muy pero que muy negro.

    Sin embargo, el sur es otro cantar. Madrid expulsa población diariamente hacia Toledo y Guadalajara, y CLM no tiene vecinos atractores de población: Extremadura, Jaén, Teruel, Soria… a ninguno de estos sitios emigra nadie. Eso por no hablar de que las comarcas de La Mancha, la Tierra de Talavera y buena parte de la Alcarria no van a menos sino a más demográficamente hablando.

    En definitiva: el problema que comentas es muy pero que muy real, pero no es global ni afecta a toda Castilla: es un problema que está sufriendo Castilla la Vieja, parte de la Serranía de Guadalajara, el Señorío de Molina y la Serranía de Cuenca.

    Eso a nivel demográfico. A nivel de concienciación social no estamos hoy peor que hace unos años. Sí estamos peor que en la Transición, pero hay que dar esa etapa por cerrada. Recordarla y tenerla presente, pero no vivir de las rentas. El castellanismo está volviendo sobre sus pasos, redefiniendo el rumbo y orientándose hacia el futuro. Si mañana hay un castellanista más que hoy, entonces mañana estaremos mejor que hoy.

    Hay motivos para creer, para confiar y para luchar. Es la causa de Castilla, pardiez. No estamos hablando de fenómenos nacidos al calor de la globalización y el capitalismo, fenómenos de moda. Estamos hablando de la causa de Castilla, una causa que por definición es antiglobalizadora, y que por tanto lo tiene mucho más difícil para hacerse presente. Cada persona, cada mente que piense, es un triunfo. Lo que el castellanismo (en todas sus variantes) hace no queda en baldío, sino que cala en sectores y movimientos que también son minoritarios, lo cual es otro triunfo.

    Porque en esta sociedad lo mayoritario es no pensar y ser una oveja. Y paradójicamente, los minoritarios (castellanistas o no), cada vez somos más. Y en los sectores minoritarios (castellanistas o no) la causa de Castilla cada vez tiene una presencia mayor y se la presta más atención.

    Por eso solo la causa de Castilla merece tener alféreces que la sostengan.

    Un abrazo

    junio 14, 2012 en 1:28 am

    • “El castellanismo está volviendo sobre sus pasos, redefiniendo el rumbo y orientándose hacia el futuro. Si mañana hay un castellanista más que hoy, entonces mañana estaremos mejor que hoy.”

      Esta es precisamente la reacción que necesitamos. Lo que dices de la vuelta a lo rural es cierto y va a ir a más según se siga agudizando la crisis económica. El economista Santiago Niño Becerra ya ha hablado sobre ello en alguno de sus artículos.

      Un abrazo.

      junio 14, 2012 en 5:07 pm

  3. la frase resumen que extracta juandezapata a JMS es con lo que nos tenemos que quedar. De hecho, lo voy a copipastear ahora mismo “por ahi”, con su permiso y cita

    junio 17, 2012 en 7:03 pm

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