Reivindicación de la Identidad Castellana de Madrid

23 de Abril 2013: Castilla sigue pagando.

mapa castillaVivimos en un país cuyo régimen político lleva 36 años robando el dinero de los ciudadanos a manos llenas. Bien es cierto que hasta el comienzo de la crisis a finales del 2007 a nadie le importó demasiado. Habiendo dinero para consumir, todo daba igual. Tampoco les importaba a los castellanos. Y eso que llevan todo estos años siendo el equipo perdedor en esta Liga amañada por árbitros catalanes y vascos, cuyo colegio es presidido por el árbitro mayor, el Estado Español. Mientras las comunidades castellanas se hunden económica y demográficamente. Mientras a los madrileños se les miente desde sus instituciones autonómicas, se les dice que no son castellanos, que no tienen identidad y de paso se les roba 1000 millones de euros. Mientras a Castilla La Mancha queda esquilmada en sus recursos económicos, naturales y en sus derechos sociales, cuando su presidenta acumula 3 cargos políticos con sus respectivos sueldos. Mientras la Junta de “Castilla y León” vende una Historia sesgada y manipulada a una región tan artificial como anciana, en trance de desaparición y permitiendo que su territorio sea objeto de subasta por parte del nacionalismo vasco. Mientras se dice a los castellanos de Cantabria que no lo son y se les oculta que su región es económicamente inviable y que depende totalmente del Estado para su financiación. Y mientras los Riojanos viven bajo la sombra del nacionalismo vasco y de espaldas a su historia y cultura castellanas. Mientras todo esto pasa en Castilla, los castellanos siguen en estado de coma y pensando y obrando, no en Castellano sino en español. No creo que haya otro ejemplo mayor de indolencia e ignorancia en toda Europa.

Estamos cerca del 23 de Abril, Día Nacional de Castilla, a falta de otra fecha mejor y fiesta regional de la autonomía de “Castilla y León”. Los partidos de esa región falsa e impuesta por el Congreso de los Diputados en 1983, han decidido no hacer un manifiesto como en años anteriores. Consideran que es innecesario, puesto que la región está consolidada. Una de las señas de identidad de esa región es la llamada Guerra de las Comunidades de Castilla. Una guerra iniciada en 1520 en Toledo y finalizada al año siguiente en esa misma ciudad castellana. Una guerra capitaneada por un hombre de Toledo, Juan de Padilla y tras su muerte liderada por su esposa, María Pacheco, toledana de adopción también. No deja de ser curioso que una región que dice ser histórica, hunda sus fundamentos esenciales ni más ni menos que en una ciudad ajena a ese territorio, Toledo, mientras por otro lado pisotea los derechos de los leoneses. Pero da lo mismo. A los castellanos del Norte, cuyas vidas transcurren de espaldas a sus paisanos del Sur y atrapados en ferias de abril y rocieras importadas de Andalucía, parece importarles poco. Lo mismo sucede al Sur de Guadarrama.

Imagino que ante este espectáculo los huesos de María Pacheco y de su marido deben estar retorciéndose de dolor y de rabia. Es el precio que los héroes pagan en una tierra cuyos habitantes tienen escasa memoria para los actos de valor. Por esa falta de memoria ni Padilla ni María Pacheco tienen aún monumento alguno en Toledo. Por esa falta de memoria, Juan de Zapata no goza de una miserable calle que le recuerde en Madrid. Por esa falta de memoria y de amor por la tierra propia, los castellanos se extinguen como cultura diferenciada de Europa en el marasmo de la multiculturalidad globalista y capitalista. Y en su abulia, no solo pierden su identidad. Adoptan también la insana costumbre de dejarse saquear a manos llenas por un Estado al que creen propio, cuando ese ente se ha mostrado siempre como una losa para Castilla, bajo monarquías, repúblicas y gobiernos de derecha e izquierda. De toda esta lamentable situación no solo son cómplices unos castellanos ignorantes. Lo son sus instituciones y sus partidos políticos. Algunos de los cuales no dudarán en pasear su traición por las tierras de Villalar de los Comuneros, envueltos en banderas españolas bicolores o tricolores. Tierras donde aquellos patriotas castellanos acudieron en su día, bajo un estricto código de honor, a luchar y morir por su tierra.

Ojalá ese honor rebrote algún día. Ojalá las amapolas comuneras se abran paso de nuevo entre cardos con olor a orines, charcos de aceite y de cerveza, puestos de gilipollería de mercadillo y entre la mediocridad de una fiesta que es ya de todo, menos comunera y castellana.

 

“Desde entonces ya Castilla no se ha vuelto a levantar. En manos de rey bastardo o de regente falaz. Siempre añorando una Junta o esperando un Capitán…”

(Poema Los Comuneros, Luís L. Álvarez)

castilla_saqueada

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2 comentarios

  1. javier de miguel

    muy buen articulo

    abril 18, 2013 en 10:33 am

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