Reivindicación de la Identidad Castellana de Madrid

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Castilla no es Andalucía

ESPAÑA-CAÑI-II
No es la primera vez que escribo sobre ello y siento repetirme. Pero el tema ya me harta. Sobre gustos no hay nada escrito. Cada uno tiene los suyos. A mí nunca me ha gustado el Flamenco ni los ritmos del Sur de España en general. No es porque tenga manía a los andaluces. Ellos no tienen la culpa. Las razones son más profundas. Me molesta soberanamente que determinadas formas musicales como el Flamenco y derivados, sean constantemente presentadas como las genuinamente españolas. Supuestamente somos un país con una diversidad cultural e identitaria muy variada. Pero para el estado español solo existe el Flamenco. De modo que no es fácil que un telediario de TVE no termine sin su noticia sobre Flamenco. Pero el tema es aún más grave cuando te das cuenta que muchos ayuntamientos y administraciones públicas de Castilla, empezando por Madrid, gastan muchos recursos públicos en promocionar estilos musicales ajenos, como es el Flamenco. Resulta doloroso viajar al Norte de Castilla y encontrarte que en pueblos como Wamba (Valladolid) se celebren Fiestas Rocieras con todo lo que ello implica. Y es solo un ejemplo más. Pasa por Castilla La Vieja y no digamos ya por el Sur de Castilla. Y a mí no me vale eso de que hay mucha emigración andaluza en Castilla porque a excepción de Madrid, no es así.
 
Se trata simple y llanamente de un proceso de andalucización de toda Castilla, teniendo a Madrid y a su provincia como punta de lanza. Madrid, una provincia que respira Castilla por todos sus poros y cuya administración autonómica hace 30 años que dio la espalda a la cultura tradicional de todos sus pueblos, que no es otra que la Castellana. La Villa de Madrid, capital de España, ciudad rebelde y comunera, ciudad cosmopolita, pero de raíces fuertemente castellanas, que presume de ser abierta a todo, empezando por todo lo andaluz, pero cuyo Ayuntamiento hace luego todo lo posible por borrar las huellas castellanas de su Historia y sus folclore. Y ya da lo mismo si gobierna el PP, el PSOE o Ahora Madrid. En ciertos temas, la casta política está totalmente de acuerdo. Castilla y lo castellano molestan y deben ser liquidados. Castilla y lo castellano les repele y les estomaga. Y esto es solamente una muestra más del genocidio cultural al que nos están sometiendo a todos los castellanos.
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Ni Cataluña es Escocia ni Castilla es Inglaterra

Hace unas semanas me refería al desafío que Artur Mas había planteado al Estado tras la manifestación de la Diada de este año. Lejos de irse apaciguando las cosas, parece que hay un interés mutuo en que se líen un poco más. Total, mientras se habla de Cataluña y de su Autodeterminación, no se habla de otras cosas. Por ejemplo de la desastrosa gestión de CiU en estos dos años de gobierno con el apoyo del PP catalán. Como dije anteriormente, los pueblos se hacen mayores y como dice Mas, se emancipan. Me parece estupendo. Pero al menos cuando yo dejé la casa de mis padres, lo hice entre otras cosas para no volver a pedirles dinero. Pero esta manera de actuar parece que no entra en el cerebro fenicio del Sr. Mas. A mí no me preocupa Cataluña ni el Sr. Mas. Me preocupa mi tierra y su futuro. Y me preocupa que el Sr. Rajoy continúe dando la espalda a Castilla y en resumidas cuentas, que le importemos un rábano. Lo mismo que le importamos al PSOE y a IU, para los cuales Castilla no tiene derecho a existir, a pesar de lo cual ellos sí defienden con uñas y dientes a otros pueblos peninsulares que jamás fueron estados independientes.

Se habla mucho del proceso escocés y de ese referéndum que los escoceses llevarán a cabo en el 2014. Aquí algunos han querido hacer comparaciones entre Escocia y Cataluña. Lo que viene a demostrar la catadura moral de los susodichos, dado que la autonomía escocesa es bastante menor que la que tienen Cataluña o el País Vasco. Pero vamos a hacer otra comparación curiosa y es la de Inglaterra con Castilla. Cuando Escocia se integró en 1707 en el Reino Unido para participar (sobre todo de los beneficios económicos) en el Imperio Británico forjado por Inglaterra, renunció a su propio parlamento, el cual quedó integrado en el Parlamento Inglés. Pero en ese momento el Parlamento Inglés dejó de ser inglés para ser el común de todo el Reino Unido (Inglaterra, Gales, Irlanda, Escocia). Como suele suceder, cuando una nación deja de tener imperio y de ser poderosa, se hace menos atractiva. Y al igual que ha sucedido en España, algunos que siempre se sintieron iguales aun siendo diferentes, ahora ven esas diferencias como insalvables. El caso es que la identidad inglesa durante estos 3 siglos se fue difuminando hasta casi diluirse. En los años 90 comenzó un crecimiento ascendente del nacionalismo escocés, que hasta entonces era meramente testimonial, fruto de las burlas de los conservadores ingleses y de películas como Braveheart. Esto último suena a broma, pero la noche antes del referéndum para la restitución del Parlamento Escocés, este film de Mel Gibson fue exhibido en todos los canales de tv de Escocia. Así que de la noche a la mañana los ingleses se encontraron con que aparecía un parlamento escocés, otro en Gales y otro en Irlanda del Norte. Pero el parlamento inglés no fue restituido. El parlamento de Londres siguió siendo el Británico y no el inglés. Este agravio comparativo ocasioó que reapareciera un sentimiento inglés cada vez más acentuado. La bandera inglesa (la blanca con la Cruz de San Jorge) fue sacada de los baúles del tiempo y a ser usada nuevamente junto a la de Gran Bretaña (la Union Jack). No en vano y a día de hoy, el sentimiento en favor de la independencia de escocia es mucho mayor en Inglaterra que en la propia Escocia, donde no alcanza ni el 30%. Lo que demuestra que los ingleses están hasta las narices de escuchar lamentos de unos hermanos escoceses que no habrían el pico cuando los barcos del Imperio amarraban en el Puerto de Edimburgo.

En España el caso es similar. Las Cortes de la Corona de Castilla, donde estaban representadas todas las ciudades de León y Castilla con derecho a voto, desaparecieron de facto en 1714. Las Cortes de Cádiz de 1810 nada tenían ya que ver con el Antiguo Régimen. Pero mientras a partir de la Constitución de 1978 se crearon o restituyeron parlamentos en territorios históricos y no históricos, Castilla quedó fuera de todo aquello. Es más, aparecieron parlamentos a granel en provincias castellanas que jamás habían sido región. Caso de Madrid, La Rioja o Cantabria. Pero al contrario que en Inglaterra, no se produjo ninguna reacción en el pueblo castellano, cuya identidad llevaba siendo machacada desde hace 500 años. Por contra, ahora ha reaparecido con fuerza un nacionalismo español uniformador de inspiración liberal, que se nutre básicamente del lavado de cerebro del pueblo castellano. Y paradojicamente, es el mismo nacionalismo que lleva siglos borrando literalmente a Castilla del mapa y entregando gratis a la periferia todos sus recursos humanos y económicos. Los castellanos en definitiva, alimentan irracionalmente a la bestia que les devora.

Bien es cierto que en Castilla surgieron en su día partidos castellanistas de una u otra orientación. Pero lentamente han ido desapareciendo hasta llegar al día de hoy, en el que el Castellanismo es prácticamente testimonial. Como botón de muestra es que la reacción del Castellanismo ante los acontecimientos que se suceden de manera vertiginosa en el Estado Autonómico de 1978, ha sido hasta el momento nula. Cuando en toda Europa los movimientos nacionalistas y regionalistas de todo tipo comienzan a crecer, sobre todo en oposición al impulso globalizador del Capital, en Castilla no se mueve ni una brizna de hierba. No es cuestión de imitar a los demás. Cada pueblo debe encontrar su propia vía de supervivencia. Tampoco se trata de ir contra España sino contra un modelo de España. Como siempre me gusta decir, no se trata de romper España sino de unir a Castilla. Si los castellanistas no somos capaces de movilizar a nuestro pueblo y si seguimos la senda agotada de estos últimos 30 años, Castilla quedará reducida a los museos, los libros de Historia y a una amplia llanura desértica donde instalar pantanos, travases y vertederos nucleares para beneficio de otros.


Azaña: Castilla y Cataluña.

“No puede admitirse por parte de los teorizantes autonomistas el concepto de que Castilla (metiendo en esta expresión no sólo los confines geográficos de una región, sino todo lo que no es región autónoma o autonomizante); no puede admitirse, repito, el concepto de que esta parte de España ha confiscado las libertades de nadie, ni ha agredido las libertades de nadie. Quien ha confiscado y humillado y transgredido los derechos o las franquicias o las libertades de mas o menos valor de cada región, ha sido la Monarquía, la antigua Corona, en provecho propio, no en provecho de Castilla, que la primera confiscada y esclavizada fue precisamente la región castellana. Es oportuno recordar, señores diputados, que las ciudades castellanas en el siglo XVI hicieron una revolución contra el rey cesáreo, contra la majestad nueva, desconocida de España, y esta revolución puede tener dos caras: o bien se admira en ella el último destello de un concepto político medieval, o bien se advierte en ella, y se admira más, la primera percepción de un concepto de libertades del Estado moderno, que nosotros hemos venido ahora a realizar. Porque aquellas ciudades castellanas, sublevadas contra el César, reunieron unas Cortes revolucionarias y redactaron una Constitución revolucionaria, que elevaron al rey como suma de sus aspiraciones, y es una cosa que emociona, que profundamente emociona el espíritu de un español, leer en aquel texto constitucional frustrado, además de las máximas de buen gobierno, sugeridas por el buen sentido natural de las cabezas claras, de que hablaba el señor Ortega ha poco, los preceptos garantizadores de la libertad individual, que en todo el siglo XIX no hemos sabido consignar en una Constitución ni mucho menos cumplir; y es una cosa que emociona pensar que ha sido menester que venga la República en 1931 para que en la Constitución republicana se consigne por vez primera una garantía constitucional que los castellanos pedían a su rey en 1521.”


La pérdida de identidad del Real Madrid.

La pasada temporada asistimos atónitos al hecho de que el Real Madrid borrara de su escudo la cruz de la corona, al menos en algunos países musulmanes. El fin de tan lamentable medida, no tener problemas a la hora de vender la imagen del club en esos países y seguir haciendo caja. Algunos madridistas lo justifican precisamente por eso. La mayoría por el contrario, ha condenado tal hecho. No es la primera vez que ocurre algo así.

Los equipos de fútbol son parte de la Historia de los pueblos. Y el Real Madrid, que se ha convertido en un equipo universal hace tiempo, también tiene una larguísima Historia desde 1902. Esa historia queda reflejada en sus escudos. Si ahora mismo analizamos el escudo del Real Madrid sabremos muchas cosas sobre su origen. La M es por Madrid, la ciudad que vió nacer a la entidad madridista. La C y F siginifcan CLUB DE FÚTBOL. Y la corona le fué concedida en 1920 por el Rey Alfonso XIII. Corona que perdió en 1931 al proclamarse la II República Española y que recuperó de nuevo en 1941. Pero hay algo muy llamativo en el escudo y es la franja azul. ¿Que significa esa franja azul?. ¿Es por el cielo de Madrid, por carecer la ciudad de un puerto de mar?. No. Lo cierto es que el azul no tiene significado alguno en el escudo, aunque no siempre fue así. En 1931 al proclamarse la II República, el Real Madrid no solo perdió la corona, sino que además ganó esa franja que cruza el escudo. Esa franja era morada. En aquel tiempo se pensaba que el color de las banderas de los Comuneros de Castilla había sido el morado y en recuerdo al primer pueblo de España que se había sublevado contra un rey absolutista (en este caso el Emperador Carlos V), se decidió que la franja morada de Castilla estuviera también presente en la bandera de España. El Real Madrid, por entoces Madrid Club de Fútbol, incorporó esa franja morada por ser un equipo castellano. La franja morada se mantuvo durante toda la dictadura del General Franco.

Pero llegó el Régimen de 1978 y una de sus máximas fue hacer desaparecer a Castilla como territorio, pueblo e identidad más importante de cuantas hay en España. En esto como ya he recordado en otros artículos, estuvieron de acuerdo el PSOE, IU y el PP y con ellos el poder económico que les controla. No voy a entrar más a fondo en este tema. El caso es que al llegar las autonomías castellanas artificiales, se necesitaban nuevas banderas artificiales. Así la Comunidad de Madrid, expulsada ilegalmente de Castilla La Nueva y convertida en autonomía por la única voluntad del Congreso de los Diputados, necesitaba una bandera tras haber desestimado la enseña verde de la Diputación de Madrid. Tras consulta a la Real Academia de la Historia sobre el color de Castilla, la misma apoyó la idea de que el rojo carmesí debía ser el color de la nueva bandera al ser Madrid una “región” castellana. La misma entró en vigor en 1983, sustituyendo al tradicional e histórico Pendón o Bandera de Castilla que ya ondeaba en la mayor parte de los municipios de la provincia de Madrid, bien en rojo o en morado. El Real Madrid, a pesar de todo, mantuvo el “morado castellano” en la franja de su escudo, si bien durante la presidencia de Don Luís de Carlos (1978-1985), se dudó si poner dicha franja en rojo carmesí. También se mantuvo el morado en numerosas banderas y escudos de muchos pueblos castellanos y en equipos de fútbol como el Real Valladolid. No en vano, el error morado lleva más de dos siglos y no es fácil dar marcha atrás cuando tocamos temas relativos a la tradición de los pueblos.

Nada cambió en el escudo del equipo hasta 1997, siendo presidente del mismo Lorenzo Sanz. La franja se volvió azul sin más. No hubo explicación alguna ni por parte de Lorenzo Sanz ni de su Junta Directiva. Extraoficialmente se dijo que el Real Madrid no podía registrar su escudo con la franja morada porque algún particular lo había hecho antes y el Club necesitaba vender sus productos oficiales debidamente registrados con su escudo oficial. Por ello se recurría al cambio de color. Yo personalmente nunca me lo he creído y por las protestas que durantes años han llevado a cabo muchos socios en las asambleas, creo que los demás tampoco. Esas protestas de los socios han conseguido por ejemplo que el Real Madrid de vez en cuando recupere el morado como segunda equipación. También que la entidad recupere la antigua denominación para el filial de Segunda División, el Real Madrid Castilla (antes Real Madrid B). Pero el escudo sigue ostentando un color que no es de Madrid, ni es de Castilla, ni de nada. Y se me ocurren otras razones más oscuras para que esto siga siendo así. Y a los hechos de 1978 a 1983 me remito. Había que liquidar todo aquello que recordara a Castilla y el morado formaba parte de ello.

No me cabe ninguna duda que Florentino Pérez es un hombre que sabe hacer dinero y traer títulos para la afición madridista. Ojalá también sepa ser sensible a las preocupaciones de los socios, cuya inmensa mayoría prefieren hoy comprar una bufanda con el color morado, a las oficiales de Adidas en color azul. Si el Real Madrid ha sabido hasta ahora defender unos valores, los mismos deben empezar con la fidelidad a los colores de su glorioso escudo. El Real Madrid debe recuperar el morado para el mismo y no renunciar a su simbología por un puñado de euros o por parecer incorrecto en un sistema político que pretende enterrar todo lo castellano.


Castilla, imperialista para unos y expoliada por y para otros.