Reivindicación de la Identidad Castellana de Madrid

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Tragando

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Yo no voy a hacer un sesudo balance de lo que el 2016 ha supuesto para todo el país o para Castilla. No hay nada bueno que decir. Como dice un dicho popular “vamos de culo y contra el viento”. Incluso palabras como recorte ya pasan desapercibidas para las clases populares. Nadie se extraña, nadie alza la voz y por supuesto, nadie o muy pocos protestan, porque la gente ya se ha cansado de manifestaciones, de sindicatos que no representan a nadie, de mareas repetitivas, de confluencias y batukadas callejeras. Incluso palabras como Democracia o Soberanía han terminado por perder todo su significado. La desmovilización de los españoles ha llegado a tal punto, que solo existe la resignación y el ver hasta donde llegamos. El individualismo nos devora.

Hay quienes dicen que los españoles solo protestan cuando les tocan el bolsillo. No es verdad. En este país el saqueo al ciudadano queda ya impune. Incluso cuando el Estado premia a los territorios morosos y multa a los pobres. No se si cuando la gente se quede sin su televisión y sin sus series y telebasura favoritas, harán algo. Si hay algo imprevisible en este mundo es el pueblo español. Pero hasta el momento la alienación de los españoles ya asusta.

España es inviable en las actuales circunstancias. Lo sabemos todos. Es imposible con los niveles de deuda que tenemos, seguir manteniendo el actual estado autonómico. Pero nadie habla de ello. Por contra, lo que sí se pone en duda son las pensiones o la Sanidad Pública. Nuestra clase política, ahora más que nunca, vive absolutamente de espaldas a una situación que más pronto que tarde, hará saltar por los aires el Régimen del 78. Implosión que se llevará por delante muchas cosas que hoy parecen intocables. Ni si quiera la irrupción de nuevos partidos hará que el debate se abra. Ni Ciudadanos ni Podemos cuestionan la división territorial de España. Tampoco proponen soluciones a la catástrofe demográfica española, sin la cual es imposible abordar con responsabilidad la crisis del llamado estado del bienestar. Ambos simplemente proponen el uso de tiritas naranjas o moradas para curar el cáncer español. Más de lo mismo.

De modo que así terminamos el 2016 y así empezaremos el 2017. Siento hablar en estos términos, pero esta es la realidad. Nadie sabe donde vamos y a donde llegaremos. Nadie sabe nada en este país. Y lo que es peor, nadie quiere saberlo. Es la política del avestruz. Lo único que sabemos es practicar el cortoplacismo y tragar y tragar. Tic-tac, tic-tac. ti-tac…

Por último, invito a revisar los enlaces que dejo aquí abajo y que creo que reflejan cual es nuestra situación. Con todo, mis mejores deseos para el 2017 y que Dios nos coja confesados.

http://economia.elpais.com/economia/2016/05/18/actualidad/1463559100_343432.html

http://www.elmundo.es/economia/2016/03/15/56e7d47a46163f4b098b45bc.html

http://economia.elpais.com/economia/2016/04/05/actualidad/1459858889_089223.html

http://finanzas.excite.es/cuanto-cuestan-al-ano-las-autonomias-en-espana-N53601.html

 


El Café para todos

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Lo peor no es que a partir de 1978 se sacasen autonomías de la manga. Ni si quiera que destruyeran de manera planificada y deliberada a Castilla. Lo peor es que a día de hoy nadie quiere reformar esta situación. Ni si quiera los “ferederalistas”de Podemos o Izquierda Unida. Que a sabiendas de que el estado autonómico actual es el mayor pesebre de la casta, no piensan renunciar a su trozo del pastel. Aunque eso suponga mantener una situación de agravio constante y diario a Castilla y al pueblo castellano. De hecho su oposición a Castilla es tal, que mientras niegan a nuestra tierra la mínima posibilidad de ser una única autonomía, piden el derecho a decidir para Cataluña, País Vasco, Galicia, Comunidad Valenciana o Andalucía.

Dicen que tras la muerte de Franco la democracia llegó a España. Sin embargo no sucedió eso en Castilla. Con Franco y después de él, a los castellanos se les ha negado sistemáticamente su derecho a articularse libremente como autonomía dentro de España. Se les han impuesto divisiones autonómicas artificiales, desde las cuales se ha intentando borrar cualquier huella de identidad castellana. Y en ese camino de agravios, han ido de la mano de otro pueblo al que también se le ha cerrado la boca. El pueblo leonés. No lo olvidemos.

Pero como siempre digo, veremos a ver quien aguanta más. Si su látigo o nuestra espalda.


LA CASTA

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Hace tiempo que no tengo demasiadas ganas de escribir de política. El ambiente es tenso e irrespirable. Fantasmas de nuestro peor pasado han vuelto a sobrevolar los cielos de España. Espectros de ese sectarismo que hace 80 años (se dice pronto) llevaron a este país a matarse hermanos contra hermanos, amigos contra amigos y familias contra familias. Es muy triste el espectáculo que nuestra casta política ha dado estos días dentro y fuera del Congreso de los Diputados.

Al margen de estas discusiones banales se encuentran 5 millones de personas sin trabajo. Miles de familias que sobreviven con menos de 400 euros mensuales. Miles de ciudadanos que viven bajo el miedo a que el banco les quite la casa. Millones de españoles trabajando duro muchas horas al día por un sueldo de miseria. ¿Y esto le importa algo a todos esos diputados del Congreso parapetados en sus trincheras de derecha e izquierda?. No. No les importa un carajo. Tampoco les importa cual va a ser el modelo productivo de este país para poder integrar en el mundo laboral a esos millones de desempleados. No les importa que sigamos viviendo muy por encima de nuestras posibilidades. Esto es, un estado mastodóntico, donde existen 19 administraciones autonómicas que no podemos pagar, con todas las duplicidades habidas y por haber y con una cohorte de chupatintas que viven de ellas osea de nosotros. Aquel estado autonómico que se hizo para “acercar la administración al ciudadano”, se ha convertido hoy en la mayor amenaza para el progreso y el futuro del pueblo español. Tampoco les importa que la banca y el Ibex 35 sigan siendo el gobierno en la sombra y por ello no piensan tocarles un pelo, por mucho que ahora agiten los brazos y peguen alaridos. Y ni mucho menos les importa un hecho que nunca se cuenta al ciudadano y es la tozuda realidad de que el estado español es hoy una colonia sumisa de la Comisión Europea. No somos soberanos. Otros deciden nuestro futuro fuera de España. Y el enemigo no está en Madrid, sino en Bruselas, en la sede del BCE y en las entrañas del FMI.

¿Que es entonces lo que de verdad le importa a la casta?. El hoy por hoy. El cortoplacismo. El “esto ya y los que lleguen en el futuro que se las apañen como puedan”. El “dame privilegios que soy igual que tú, pero los merezco porque mi lengua es minoritaria”. “Dame ministerios y sobre todo quiero lo mío y parte de lo tuyo”. Seguimos como hace 15 malditos años o más. La novedad es que los que entonces denunciaban a la casta, han pasado a formar parte de ella y además con entusiasmo. Euforia que manifiestan con gestos ensayados de cara a la galería para parecer lo que en realidad no son. No basta con pedir un cambio de régimen, un estado federal o un estado republicano, si eso se va a reducir a que los políticos lleven coleta y agiten la bandera de la II República. No. Cuéntenos que estados federados van a formar esa federación y como se van a reducir esas administraciones autonómicas impagables. Porque si vamos a cambiar simplemente el color de la fachada del edificio sin tocar todo lo demás, no cuenten conmigo. Si me van a justificar los privilegios de algunos en base a sus fueros medievales, yo les pondré los fueros de Castilla encima de la mesa. Y si vamos a hablar de pueblos oprimidos, ignorados, troceados y saqueados “por interés nacional”, yo les hablaré del pueblo castellano y de como lleva siglos pagando el precio de la unidad de España. Si esto va a consistir en seguir regalando a la periferia a costa de la Meseta, pues miren, ni barbas, ni coletas, ni puños en alto, ni pulseras rojigualdas, ni chapitas naranjas, ni leches fritas. NO.

Mucho se habla de si España puede ser Venezuela o Cuba. Si nos van a requisar el papel higiénico o vamos a comer de lata. A mí eso no me da miedo. Yo miro mucho más cerca. A mí me da miedo que me hablen otra vez del ladrillo y del turismo como modelo productivo. A mí me da miedo que gobierne quien gobierne, le de una colleja a Bruselas. Me da miedo que se pongan chulos, poniendo de escudo la cara del ciudadano, como suelen hacer. Me dan miedo los traidores, los vendepatrias y los demagogos. Porque luego esas collejas volverán de vuelta y las recibirá la clase media española, los parados y los pensionistas. Me da miedo un horizonte como el que hoy padecen los trabajadores en Grecia bajo el gobierno de Syriza. Un gobierno que ha aplicado a la clase obrera griega recortes sociales más duros que la propia derecha. Me da miedo que cada vez seamos menos libres y que terminemos por no sentir los barrotes de nuestra celda de tanto apretarlos. Y me da miedo que un pueblo al que tanto se le ha mentido y manipulado, vuelva a manifestar sus inquietudes en las urnas. Y no es que yo tenga miedo a la libre expresión del pueblo. Es que ya hemos visto lo que es la clase política actual y la anterior. Algo que no llegó caído del cielo, sino que fue y es el producto de una sociedad española ignorante, desquiciada, incapaz ya de diferenciar lo blanco de lo negro. Una sociedad dividida, individualista hasta el tuétano, que ha interiorizado como ninguna otra, el odio hacia sí misma. Que vive inconsciente de que un pueblo que reniega de sus señas de identidad, está condenado a la extinción. Y que eso es precisamente lo que buscan los neo-liberales de Bruselas, de la banca, del FMI y del Ibex 35. Esclavos sin identidad.

“El pueblo se equivoca casi siempre” (Julio Anguita)


Cantabria es Castilla

Para no aburrir al personal con argumentos históricos, recurriré simplemente a las imágenes para dejar las cosas bien claras al respecto de Cantabria, su invención y al autor de esa invención.

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Revilla Toma posesión DM

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Mentiras contra Castilla.

Se habla mucho estos días del llamado escrache. Ya sabéis, eso de manifestarse cerca o frente al domicilio de un político para denunciar alguna presunta fechoría por él cometida. Ciertamente nuestra clase política (casta parasitaria la llaman ya algunos) está preocupada. Dicen que la privacidad es inviolable. No lo se, pero que se lo cuenten a las familias a las que los bancos les han dejado sin privacidad y sin domicilio. Y que se lo cuenten a esas familias porque los dos partidos mayoritarios a lo que se han dedicado hasta ahora es a darle la espalda a los ciudadanos afectados y a defender los intereses de los bancos. Pero no van por ahí los tiros de mi artículo sino por esa preocupación tan grande que tienen los políticos porque les griten en la calle o bajo la ventana de su casa. El político en general se ha acostumbrado a mentir y a reírse en la cara de los ciudadanos con impunidad. Bien es cierto que una de las características de la manada española consiste en olvidar sistemáticamente las puñaladas que les otorgan sus políticos. Por eso y a pesar de haberles defraudado una y mil veces, los españolitos llevan 30 años votando al PPSOE-IU-PNV-CiU. Lo que pasa es que la manada se ha despertado levemente. La manada no tiene trabajo, no puede consumir, pierde sus tvs y hasta sus casas y eso… cabrea. ¿Se supone que tenemos que permanecer impasibles hasta las próximas elecciones y aguantarnos sin más?. O sea, ¿hay que tolerar democraticamente a un partido quea los 3 meses de llegar al gobierno tira por la borda el programa por que el que obtuvo la confianza de la ciudadanía?. ¿Hay que tolerar a un político que se ríe literalmente en tu cara?. Pregunto.

Ignacio-Gonzalez¿Que tenemos que hacer cuando un político nos miente descaradamente?. No ya con brotes verdes y otras sandeces como las de Zapatero, Rajoy o Montoro. Hablo de cosas más serias. Vamos a ver, este estado autonómico es inviable. Es un grito a voces. Lo sabemos todos, hasta en la maldita Unión Europa, de cuyo retrete formamos parte. Pues con todo, nos sale hace unas semanas, el Presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, con eso de “durante estos treinta años Madrid ha servido lealmente a España y, paralelamente, aun careciendo de señas de identidad, ha brotado el orgullo de ser madrileño”. Estas cosas no son baladíes, son muy graves. Esto es mentir a los madrileños y manipular a los ciudadanos de esta comunidad autónoma inventada. Y lo peor es que esta mentira se hace extensiva al resto de partidos de la Asamblea de Madrid, cuyos representantes permanecieron impasibles ante estas manifestaciones del Presidente madrileño. No voy a recurrir a la Historia, ni a mencionar tantos motivos culturales por los que la Provincia de Madrid es castellana. Solo tengo que recurrir a los símbolos propios de esta autonomía, cuya evidencia debería hacer sonrojar al Sr. González y a los representantes del PSOE, IU y UPyD. Pero ya no espero nada de unos políticos que desconocen lo que es la vergüenza y la decencia. Porque de tener vergüenza, estarían ya pidiendo perdón por habernos colado una autonomía que nadie quería, por hacerlo desde las sombras y de manera absolutamente antidemocrática (los madrileños nunca votaron este Estatuto de Autonomía) y por legitimar la ruptura de Castilla con un dictamen del Congreso de los Diputados claramente inconstitucional. Es más, deberían pedir perdón por haber propiciado un genocidio humano, económico y cultural contra el pueblo castellano.

Se congratula Ignacio González del gran servicio que esta comunidad ha otorgado a España desde la ignorancia de los madrileños. Y no es para menos. España o mejor llamar a las cosas por su nombre, el Estado Español (porque España es otra cosa), saca limpios de la Comunidad de Madrid 66.000 millones de euros (impuestos, tasas, etc.), de los cuales devuelve tan solo 11.000 (1.000 millones menos que el pasado año). El Estado lleva 30 años saqueando a los madrileños para pagar privilegios en la periferia básicamente. Esperanza Aguirre ya denunció esto con Zapatero y después con Rajoy. Ignacio González también ha pataleado un poco. ¿Resultado?, silencio en Moncloa. Esa es la labor de los polis buenos. “Que malo es mi jefe que te roba la cartera pero yo te comprendo” (palmada con puñal en la espalda). Y el ciudadano de Madrid tan feliz en su ignorancia y celebrando los éxitos de la Roja y de Rafa Nadal. Otros por mucho menos, convocan manifestaciones por la independencia. Quizá aquí debamos empezar a plantearnos muy seriamente lo que nos cuesta el dni español. Lo mismo descubrimos que el matrimonio de Isabel y Fernándo fue el peor negocio de nuestra Historia…

¿Que tenemos que hacer ante esto los castellanistas?. No, no voy a pedir a nadie que vayamos al domicilio de unos u otros a liarla, pero sí a ser la mosca cojonera. Por ejemplo, se puede educar a los castellanos para que sepan quienes son. Se puede llamar embusteros a políticos que como Ignacio González, mienten en público sin que nadie les diga nada. Se puede seguir machacando con la idea de Castilla. No conformarnos ni regodearnos en las poltronas en tal o cual municipio o autonomía castellana impuesta (en el momento que uno da por bueno tal o cual aspecto de una comunidad autónoma castellana, está renunciando explícitamente a la unidad de Castilla). Superar nuestro maldito provincianismo (se nace miembro de una familia, de una comunidad cultural y no de un ente administrativo artificial, ¡papanatas!). Ver más allá de nuestros propios intereses y gustos personales (no ver a otros castellanistas como el enemigo a batir porque tienen otras opiniones distintas a las nuestras. No necesitamos sectarios). No rendirnos. Divulgar por la Red las injusticias que se hacen con Castilla (desde la caza del lobo al Trasvase Taje-Segura). Sacudirnos la modorra que impera en algunas sedes de partidos castellanistas (es ya escandaloso el silencio de algunos ante lo que Rajoy va a quitarle a Castilla para dárselo a Artur Mas). Salir a las calles con las banderas aprovechando la mínima ocasión, en vez de darnos tantos golpes de pecho con la Tizona frente a la pantalla de nuestro pc. No dar la batalla por perdida. Tener VOLUNTAD. Ser leales a nuestra tierra y a los que levantaron Castilla desde la nada. No cruzarnos de brazos, en definitiva.

Aunque gente como Ignacio González sigan mintiendo y haciendo ver a los ciudadanos que no pasa nada, este régimen va a caer. Lo de la Casa Real es de escándalo diario. El estado autonómico actual no podemos pagarlo y su final va a llegar les guste a los de la casta o no. Salen ya hasta catedráticos pidiendo agrupar autonomías castellanas (http://www.vocesdecuenca.com/frontend/voces/Soriano–Prolongar-La-Situacion-Del-ERE-De-Geacam-Est…www.vocesdecuenca.com/frontend/voces/Un-Catedratico-Propone-Reducir-Autonomias-Y-Reagrupar-Castilla-La-Mancha-Y-Madri-vn25925-vst352).Tenemos que estar preparados. Nadie va a hacer nada por Castilla, salvo los propios castellanos. Y menos los nacionalistas españoles y periféricos, para los que Castilla es un suculento bizcocho. Quien no llora no mama, dicen un refrán castellano. Pues ya es hora de sacar el pañuelo para llorar de rabia y para decir a tanto traidor y embustero ¡Adiós!.


Azaña: Castilla y Cataluña.

“No puede admitirse por parte de los teorizantes autonomistas el concepto de que Castilla (metiendo en esta expresión no sólo los confines geográficos de una región, sino todo lo que no es región autónoma o autonomizante); no puede admitirse, repito, el concepto de que esta parte de España ha confiscado las libertades de nadie, ni ha agredido las libertades de nadie. Quien ha confiscado y humillado y transgredido los derechos o las franquicias o las libertades de mas o menos valor de cada región, ha sido la Monarquía, la antigua Corona, en provecho propio, no en provecho de Castilla, que la primera confiscada y esclavizada fue precisamente la región castellana. Es oportuno recordar, señores diputados, que las ciudades castellanas en el siglo XVI hicieron una revolución contra el rey cesáreo, contra la majestad nueva, desconocida de España, y esta revolución puede tener dos caras: o bien se admira en ella el último destello de un concepto político medieval, o bien se advierte en ella, y se admira más, la primera percepción de un concepto de libertades del Estado moderno, que nosotros hemos venido ahora a realizar. Porque aquellas ciudades castellanas, sublevadas contra el César, reunieron unas Cortes revolucionarias y redactaron una Constitución revolucionaria, que elevaron al rey como suma de sus aspiraciones, y es una cosa que emociona, que profundamente emociona el espíritu de un español, leer en aquel texto constitucional frustrado, además de las máximas de buen gobierno, sugeridas por el buen sentido natural de las cabezas claras, de que hablaba el señor Ortega ha poco, los preceptos garantizadores de la libertad individual, que en todo el siglo XIX no hemos sabido consignar en una Constitución ni mucho menos cumplir; y es una cosa que emociona pensar que ha sido menester que venga la República en 1931 para que en la Constitución republicana se consigne por vez primera una garantía constitucional que los castellanos pedían a su rey en 1521.”


Ahora toca… ¡CASTILLA!

Los que me siguen en este blog y en Facebook, ya saben que he repetido muchas veces que el Régimen del 78 se viene a abajo. Lo llevo pensando hace años. Lo que no contaba es que iba a suceder tan a prisa. Muchos dicen que la manifestación de la Diada ayer en Barcelona marca un punto de inflexión. Y es verdad. Todos los sabemos, salvo el PP y toda la casta política que ocupa el Parlamento Español. Todos piden respeto a la libertad de expresión del pueblo catalán. Todos piden moderación y Mariano Rajoy dice que no es momento de “algaradas”, que “ahora no toca” (tomando un juego de palabras del propio Jordi Pujol). Al parecer el Presidente del Gobierno se ha calzado ya las mismas orejeras que su antecesor en la Moncloa. Y es que en este país no pasa nada que no se haya permitido desde hace 30 años desde Moncloa y Zarzuela. 30 años de cesiones a chantajes de la burguesía catalana y vasca. 30 años de separar a los ciudadanos españoles entre los que son de primera y los que son de segunda. 30 años de fomentar el expolio silencioso y traidor de Castilla para beneficio de otros. Y 30 años de un “café para todos” que siempre se ha sabido que era insostenible. En el pecado van a llevar la penitencia. Porque como digo, este régimen se cae como un castillo de naipes y todos, incluidos vascos y catalanes, lo terminaremos pagando con creces. No hace mucho, un consejero del gobierno vasco reconocía que la independencia de Euskadi tendría una primera consecuencia y es el no poder pagar las pensiones a los jubilados vascos. No en vano esa comunidad se lleva al año 1800 millones de euros limpios de polvo y paja en virtud al Concierto Económico. A esto ya me referí en otro artículo anterior.

España es un estado nacional que perdió su independencia al renunciar a su propia moneda y adoptar otra foránea. España es un país intervenido, bajo un gobierno que, al igual que el anterior, obedece a consignas extranjeras (esto era un delito de traición hace 100 años) y cuya única meta es salvaguardar los intereses bastardos de unos usureros a los que algunos llaman Mercados y los intereses no menos bastardos de la banca española. Si los recortes aplicados por los gobiernos de Zapatero y Rajoy pueden calificarse de graves, los que ha aplicado Artur Mas en Cataluña pueden calificarse de salvajes. Lo suficientemente salvajes como para que ayer en la Diada, los ciudadanos catalanes hubieran pedido su cabeza. Pero no fue así. El discurso victimista del nacionalismo catalán ha calado de tal manera en los catalanes, que hasta cuando padecen un incendio (como los que padecemos anualmente en Castilla) lo primero que hacen es mirar a “Madrit” a ver cuanta ayuda les mandan. Madrid parece que ya es responsable hasta de los retrasos de los autobuses municipales de Barcelona. Que en unos momentos en que las agencias de rating califican el bono catalán como bono basura (al nivel del de Grecia) el gobierno catalán amenace con la independencia si el gobierno central no les da el pacto fiscal que necesitan precisamente para independizarse, es de locos. Pero en este país las locuras de los iluminados triunfan. Una prueba más de que los catalanes en general están al mismo nivel de idiotez que el resto de españoles. Nadie le ha pedido cuentas a Mas por el despilfarro bestial que el nacionalismo catalán ha perpetrado desde tiempos de Pujol, financiando asociaciones nacionalistas, financiando 8 canales de tv autonómicos, medios de prensa, embajadas, corruptelas varias como el caso Palau… Ni mucho menos nadie se ha parado a analizar como en estos 30 años de gobiernos nacionalistas Cataluña, que era el motor económico de España (lo fue durante todo el Franquismo) y la primera región española en PIB, haya ido cediendo ese puesto a la Comunidad Autónoma de Madrid. Comunidad que además no tiene fábricas ni grandes industrias como Cataluña. Su único patrimonio es tener casi 7 millones de habitantes concentrados en una sola provincia, que pagan impuestos bestiales (sobre todo los vecinos de la Villa de Madrid). Madrid aporta al Estado 65000 millones de euros, de los cuales solo recibe 15000 millones. Este año, por ser una autonomía sumisa como todas las castellanas, recibirá 1000 millones menos. Hasta Esperanza Aguirre se ha quejado a su propio jefe, el Sr. Rajoy. Como digo, nadie ha pedido responsabilidades a Más. Al contrario, Mas les ha pedido salir a la calle a bailar con la Senyera y un millón de catalanes eufóricos han obedecido sin rechistar.

¿Pero que pacto fiscal quiere el Sr. Mas para Cataluña?. Simplemente uno calcado al Concierto vasco. Un pacto que garantice que Cataluña sobrevivirá económicamente, aunque el resto de España pase hambre. Un dinero asegurado, que saldrá entre otras de las arcas de la CAM. Un colchón para poder mantener toda la superestructura administrativa de Cataluña a costa de regiones pobres como Castilla, Extremadura o Andalucía y que al final les permita romper con el Estado Español. Porque además dicen que es “su dinero”,  que “les pertenece” y una España en decadencia “ya no mola”.

Lejos de mí el pretender acusar de nada a ningún pueblo y el de pretender que alguien que no me soporta, que me culpa de todos sus males y que hasta me llama ladrón, viva a mi lado. Los pueblos se hacen mayores y deben afrontar sus actos y sus consecuencias. Si ayer Artur Mas hubiera proclamado la independencia de su país en el Palau de la Generalitat, no se lo hubiera impedido ni un policía municipal. Si no lo ha hecho, él sabrá porqué. La independencia de Cataluña no sería beneficosa para España a corto plazo, aunque quizá a la larga beneficiaría a todos los españoles, empezando por los castellanos. Para Cataluña sería una catástrofe por muchas razones. Pero eso es problema de ellos como digo y no voy a entrar en ello.

Castilla, aparte de muchas cosas, lleva 3 siglos soportando el proteccionismo económico catalán por parte del Estado. Siglos en los que Castilla ha visto el hundimiento de sus pueblos y villas antes prósperos. Siglos en los que Castilla ha sido saqueada en sus recursos económicos y sobre todo humanos. Y siglos en resumen, sufriendo gravísimas discriminaciones estatales que han convertido a esta tierra en un páramo desierto lleno de escombros. Decía Ortega que Castilla debía inmolarse por España… Pues Castilla ya no da más de sí y no debe dar más a los que más tienen y a los que más derrochan. La existencia de España como estado no puede seguir justificada por la decapitación de Castilla en los campos de Villalar hace 500 años. Un Estado que ha dado la espalda repetidas veces a Castilla, no está en situación moral de pedir nada a los castellanos. Y los castellanos no vamos a ceder.

Ante esto el Castellanismo tiene que posicionarse ya. Criticar a un gobierno autónomo no es insultar a un pueblo. Si se critica al Estado que permite discriminaciones, hay que señalar también a los que se benefician de esa discriminación. Si ante nuestras quejas alguien argumenta aquello de la “solidaridad entre pueblos”, hay que empezar por decir que jamás hemos visto ninguna solidaridad hacia Castilla por parte de otros nacionalismos y que dicha solidaridad empieza con los propios castellanos a los que nos debemos. Hay que retomar aquel viejo cartel de Tierra Comunera, en el que aparecían Pujol y Aznar bajo el lema “Ellos pactan, Castilla paga”. Porque así eran las cosas y así siguen siendo. En estos momentos gravísimos que estamos viviendo y ante la agresión de la Globalización Capitalista a los pueblos del Sur de Europa, es el momento de plantarnos, de defendernos y de dejar las cosas claras. Se tiene que terminar el que toda la política económica gire entorno a la periferia de España. Se tiene que terminar la discriminación y división de Castilla. Se tiene que terminar el justificar la anulación de Castilla por el “bien de España”. Y se tiene que terminar en nuestra tierra los provincianismos paletos y el basar nuestra identidad en un equipo de fútbol, un toro, una guitarra y una peineta rancia. Ahora le toca a los castellanos. Los demás que hagan lo que quieran. Ahora nos toca a nosotros. Ahora toca… CASTILLA.